Todos
sabemos que las madres tienen una percepción diferente del mundo y de la
realidad, pero solo vemos el lado negativo, solo hablamos de cuando nos
perjudica, ejemplo mas conocido:
-“Niñooo que son
las 8, que llegas tarde, despiértate y corre”. Son las 7:30 y nos da tiempo
hasta de hacernos las ingles brasileñas.
Podría
mencionar miles, pero sería poco original por mi parte. ¿Qué pasa cuando esta
realidad paralela de las madres, nos beneficia? Porque eso, pasa. Ejemplo:
-“Mi niño es
muuuy bueno, muy sano, ni fuma, ni bebe, si es que cuando sale por la noche
solo bebe cocacola. Y encima todo el dia encerrado en su cuarto con el
ordenador estudiando, alma de cántaro…”
Y
es que al fin y al cabo, como aquella página de tuenti dice: tenemos tres
vidas, la nuestra, la que se inventa la gente, y la que nuestra madre se cree
que llevamos. Todos nos asustamos de que nuestra madre sepa la existencia del
Whatsapp y pueda tenernos controlados y hablarnos a cada rato pero… y lo divertido
que es escuchar como pronuncia Whatsapp? Eso no tiene precio. Aiss, si es que
las madres… son únicas. Son únicas…
-Por
esos días en los que nos despertábamos “enfermos” justo el día de ese examen y
nos arropaban con cara de pena.
-Por
esa empatía que sienten hacia nosotros por estar amargados estudiando en la
universidad a todas horas, hasta algunas noches, no como los americanos que
solo van a jugar a las cartas en el césped y a beber cerveza a las fiestas
universitarias.
-Por
aquella vez que nos vieron sujetando el cigarrillo encendido a nuestro amigo.
-Por
aquella vez que comprendieron nuestra indignación al ver ellas también, como
nos salían páginas pornográficas en el ordenador por culpa del internet, de
los virus, etc.
-Por
esa cachimba que tenemos en el armario de casa, que nos compramos de decoración,
y que nos limpian con tanto cariño.
-Por
aquella vez que alardeaba de nuestras notas con las vecinas, justo después de
tirar las chuletas que nos encontró a la basura.
-Por
aquel sábado que llegamos a casa a las 6 de la mañana vomitando porque nos
había sentado mal la cena, o incluso nos habían echado algo en la cocacola.
-Y
sobre todo, por aquella vez que abrió esa caja, y encontró nuestras bolas
chinas nuestro rosario para rezar por las noches y nuestro consolador
ambientador con opción de vibración para extender el aroma.
PD: os dejo,
porque mis padres se han ido de vacaciones y con pena, me han dejado solo en
casa, a mi desamparo, así que para intentar superarlo voy a hacer una reunión
de amigos, con Cocacola, Chocolate, y con suerte acabaré durmiendo en su cama y
abriré esos paquetitos de chicles grandes y redondos que mi madre encontró en
mi cartera. O eso espero, porque al ambientador se les a acabado las pilas.