lunes, 1 de octubre de 2012

Las madres


Todos sabemos que las madres tienen una percepción diferente del mundo y de la realidad, pero solo vemos el lado negativo, solo hablamos de cuando nos perjudica, ejemplo mas conocido:

-“Niñooo que son las 8, que llegas tarde, despiértate y corre”. Son las 7:30 y nos da tiempo hasta de hacernos las ingles brasileñas.


Podría mencionar miles, pero sería poco original por mi parte. ¿Qué pasa cuando esta realidad paralela de las madres, nos beneficia? Porque eso, pasa. Ejemplo:

-“Mi niño es muuuy bueno, muy sano, ni fuma, ni bebe, si es que cuando sale por la noche solo bebe cocacola. Y encima todo el dia encerrado en su cuarto con el ordenador estudiando, alma de cántaro…”


Y es que al fin y al cabo, como aquella página de tuenti dice: tenemos tres vidas, la nuestra, la que se inventa la gente, y la que nuestra madre se cree que llevamos. Todos nos asustamos de que nuestra madre sepa la existencia del Whatsapp y pueda tenernos controlados y hablarnos a cada rato pero… y lo divertido que es escuchar como pronuncia Whatsapp? Eso no tiene precio. Aiss, si es que las madres… son únicas. Son únicas…

-Por esos días en los que nos despertábamos “enfermos” justo el día de ese examen y nos arropaban con cara de pena.
-Por esa empatía que sienten hacia nosotros por estar amargados estudiando en la universidad a todas horas, hasta algunas noches, no como los americanos que solo van a jugar a las cartas en el césped y a beber cerveza a las fiestas universitarias.
-Por aquella vez que nos vieron sujetando el cigarrillo encendido a nuestro amigo.
-Por aquella vez que comprendieron nuestra indignación al ver ellas también, como nos salían páginas pornográficas en el ordenador por culpa del internet, de los virus, etc.
-Por esa cachimba que tenemos en el armario de casa, que nos compramos de decoración, y que nos limpian con tanto cariño.
-Por aquella vez que alardeaba de nuestras notas con las vecinas, justo después de tirar las chuletas que nos encontró a la basura.
-Por aquel sábado que llegamos a casa a las 6 de la mañana vomitando porque nos había sentado mal la cena, o incluso nos habían echado algo en la cocacola.
-Y sobre todo, por aquella vez que abrió esa caja, y encontró nuestras bolas chinas nuestro rosario para rezar por las noches y nuestro consolador ambientador con opción de vibración para extender el aroma.

PD: os dejo, porque mis padres se han ido de vacaciones y con pena, me han dejado solo en casa, a mi desamparo, así que para intentar superarlo voy a hacer una reunión de amigos, con Cocacola, Chocolate, y con suerte acabaré durmiendo en su cama y abriré esos paquetitos de chicles grandes y redondos que mi madre encontró en mi cartera. O eso espero, porque al ambientador se les a acabado las pilas.