martes, 13 de agosto de 2013

16 de Agosto

Pues sí, el viernes cumplo 22, que ilusión (nótese tono irónico). Me da una pereza solo pensar la de veces que me caerá la bromita de los dos patitos…

Muchos 22 años pero sigo viviendo en mi mundo Disney. Sigo pensando que llegará la noche del baile en que conozca a ese príncipe, solo que la gente pensará que en vez de una Cenicienta seré una puta por llegar sin zapato a casa.  Pero no, mi vida se está volviendo una metáfora del cuento de Blancanieves, recluido en la casa del bosque, a espera de que venga ese príncipe a por mí, en vez de buscarlo yo, pero parece que  los únicos hombres que consigo son truños: un gruñón, un mudo, un mocoso, un dormilón… enanos en general. Claro, ante este percal lo que te dan ganas son de beber alcohol hasta ver colores en el viento, a lo Pocahontas, así por lo menos el tío que te parecía una Bestia, se vuelve Bella.



Ya tendré muchos años, sí, pero sigo siendo ese inocentón de siempre. Este mismo sábado sin más, que me ofrecieron chocolate y yo acepté con gran ilusión, ¿Que iba a saber yo que no se referían al de Nestle? Bueno pues la policía no me creyó, agg.

Pero bueno, a pesar de ser alguien normal a mi edad, mis abuelos siguen pensando que en estos 22 años me he endiablado. No ven normal que no vaya a la Iglesia los domingos, o que cuando vaya en bodas, bautizos y comuniones, haga playback a la hora de los rezos. Y algo con lo que me putean mucho es con lo de llevar los pantalones cagaos, no ven normal eso de que la gente por la calle sepa más la marca de mi ropa interior que mi nombre, y es que no entienden que es tendencia lo que antes solo lo hacía el tonto del pueblo.


Pero a lo que iba, 22 años, ¿para que se celebra?, ni que se avecinara una época mejor. Gran época eran los primeros años de vida, que comíamos a deshoras, nos arrastrábamos por el suelo gateando, se nos caía la baba, íbamos medio desnudos, nos dormíamos en cualquier lado, ¡y todo sin importarnos!. Vamos, como un fin de semana en Ibiza.

Y nos encantaba cumplir años, para acercarnos a los 18, esos ansiados 18. ¿Por qué? Porque al llegar a los 18 ya podíamos beber alcohol!, ya podíamos conducir!, y si hacíamos las dos cosas a la vez, ya podíamos ir al trullo!, pero después de los 18…¿Pá qué?



PD: A pesar de lo dicho anteriormente, este fin de semana celebraré ese cumpleaños, al song de #Celebrate