Pues sí, el viernes cumplo 22, que ilusión (nótese tono
irónico). Me da una pereza solo pensar la de veces que me caerá la bromita de
los dos patitos…
Muchos 22 años pero sigo viviendo en mi mundo Disney. Sigo
pensando que llegará la noche del baile en que conozca a ese príncipe, solo que
la gente pensará que en vez de una Cenicienta seré una puta por llegar sin
zapato a casa. Pero no, mi vida se está
volviendo una metáfora del cuento de Blancanieves, recluido en la casa del
bosque, a espera de que venga ese príncipe a por mí, en vez de buscarlo yo, pero parece
que los únicos hombres que consigo son truños: un gruñón, un mudo,
un mocoso, un dormilón… enanos en general. Claro, ante este percal lo que te dan ganas son de beber
alcohol hasta ver colores en el viento, a lo Pocahontas, así por lo menos el
tío que te parecía una Bestia, se vuelve Bella.
Ya tendré muchos años, sí, pero sigo siendo ese inocentón de
siempre. Este mismo sábado sin más, que me ofrecieron chocolate y yo acepté con
gran ilusión, ¿Que iba a saber yo que no se referían al de Nestle? Bueno pues la policía no
me creyó, agg.
Pero bueno, a pesar de ser alguien normal a mi edad, mis
abuelos siguen pensando que en estos 22 años me he endiablado. No ven normal
que no vaya a la Iglesia los domingos, o que cuando vaya en bodas, bautizos y
comuniones, haga playback a la hora de los rezos. Y algo con lo que me putean
mucho es con lo de llevar los pantalones cagaos, no ven normal eso de que la
gente por la calle sepa más la marca de mi ropa interior que mi nombre, y es
que no entienden que es tendencia lo que antes solo lo hacía el tonto del
pueblo.
Pero a lo que iba, 22 años, ¿para que se celebra?, ni que se
avecinara una época mejor. Gran época eran los primeros años de vida, que
comíamos a deshoras, nos arrastrábamos por el suelo gateando, se nos caía la
baba, íbamos medio desnudos, nos dormíamos en cualquier lado, ¡y todo sin
importarnos!. Vamos, como un fin de semana en Ibiza.
Y nos encantaba cumplir años, para acercarnos a los 18, esos
ansiados 18. ¿Por qué? Porque al llegar a los 18 ya podíamos beber alcohol!, ya
podíamos conducir!, y si hacíamos las dos cosas a la vez, ya podíamos ir al trullo!,
pero después de los 18…¿Pá qué?
PD: A pesar de lo dicho anteriormente, este fin de semana
celebraré ese cumpleaños, al song de #Celebrate
