martes, 24 de julio de 2012

La última cena


Hoy fui a cenar a uno de esos sitios pijos y elegantes, ¿error? Ir a comer con mi amiga la choni. Estábamos de vacaciones, y no sabíamos donde comer. Desesperados íbamos a rebuscar entre los contenedores comida, pero unos jubilados y unos funcionarios se nos adelantaron, por lo que el primer restaurante que encontramos, ahí nos metimos.

Al entrar, un señor emperifollado nos preguntó si teníamos reserva (que en estos sitios, si no llevas reserva, aunque el restaurante estuviera medio vacío, ya te miran como mal). El segundo paso es que el señor emperifollado os acompaña hasta una mesa que buscara que esté libre y analizará, como si cada una estuviera situada estratégicamente (en los restaurantes chinos hacen lo mismo, a pesar de que siempre esté todo vacío, para hacerse los interesantes).En el camino empezó a darme un poco de vergüenza mi amiga, ya que en el trayecto a la mesa, y al ver la decoración del sitio, iba gritando "que nivel, maribel". Al sentarnos, el camarero acomodo la silla a mi amiga, según ella porque quería tema con ella, yo sigo sosteniendo que era protocolo...

Momento crítico: cuando le quitan la chaqueta a mi amiga, para guardarlo… yo pensé que el emperifollao no lo contaba, no llego a tranquilizar a mi amiga y ésta lo coge de los huevos y se los arranca.

Trucos para saber cuanto nos costará la cena en un restaurante de ese estilo:
Empezamos calculando cuanto nos costaría la comida en un sitio normal, y a partir de esa cantidad, sumamos:
-Cuanto mas emperifollado vaya el camarero, mas caro
-Si los platos son cuadrados, mas caro
-Si los platos son de color, mucho mas caro.
-Cuanta menos cantidad de comida haya en el plato, mas caro.
-Cuanto mas tentempiés y entrantes te pongan “gratuitos”, mas caro.
-Cuanto mas atento esté el señor emperifollado de vosotros y  más educado sea, mas caro.
-Cuanto mas sofisticado sea el nombre del plato que te pidas, mas caro.

A pesar de las previsiones que hice, y que me esperaba que la cuenta fuera grande, fue mucho peor. Mi amiga no se asustó al verla, ella insistía en que estaba en pesetas al ser un sitio bohemio. Resultó que (a parte de las cuantías desmesuradas de los platos) nos cobraron por cubierto, por el pan…etc, vamos, cosas que nos pusieron sin que las pidiéramos. Lo mejor de todo fue, que no solo el IVA no estaba incluido en los precios de los platos, y nos clavaron después el porcentaje al total, sino que al ser un sitio “fisno”, lo suyo es dejar un porcentaje (15%) sobre el total del total en concepto de propina….

En definitiva, solo con la propina, podríamos haber comido en un sitio normal y corriente. Al levantarnos, mi amiga se metió en el vestidor personalmente a por su chaqueta, y el camarero fue corriendo a decirle que ya se lo llevaba él, que no se molestara (pensé que el momento no podía ser vergonzoso, pero me equivoqué...). Acto seguido mi amiga pensó mas todavía, que el camarero quería tema con ella, cogió la chaqueta, le sonrió y le dio una cachetada al emperifollado...su cara, un poema. Salí como pude de allí.

PD: al salir, mi amiga me enseñó el bolso, y resultó que se llevó un recuerdo de nuestra cena: los cubiertos (según ella, ya que se lo habían cobrado, se los llevaba).