Cosas insignificantes
Hay cosas en nuestras vidas, pequeñas, que no les prestamos atención, pero que son parte de nosotros ya:
-El suelo del ascensor: siempre que entra otra persona en el ascensor, conocido seguramente, ya que es nuestro vecino, de toda o media vida, y en vez de hablar con él (en cuyo caso sería comentando el tiempo que hace), cogemos y miramos para el suelo, durante la duración del trayecto, esperando cobijo en él.
-Las pelotas hinchables de Nivea: todos nuestros veranos, han estado acompañados por la típica pelota hinchable de Nivea, la cual encontramos un día o en nuestro coche o en la misma playa, y que perdemos cuando un golpe de viento o marea, se la lleva, pero nadie la compra, ¿Por qué?, hay una teoría que dice que solo hay tres pelotas de nivea en el mundo, y van circulando.
-El mando del televisor: tan insignificante, y cuando desaparecen (con una regularidad de tres veces diarias de media) nos desquiciamos y damos mil vueltas para buscar el mando (cuando por la milésima parte del esfuerzo realizado, podríamos haber cambiado el televisor manualmente).
-Las gomas de borrar: no usaremos ya casi nunca un lápiz, pero siempre acabamos pidiendo una goma, pero…. alguien ha visto una goma ya usada (redondita, y casi pequeña)? No, ¿Por qué?, ¿La tiramos caundo ya no está redonda? No, nadie tiraría una goma por dejar de ser cuadrada, pero… entonces, ¿Dónde están las gomas redondas y usadas?, hay otra teoría para esto, Pocholo lleva décadas dando la vuelta al mundo, para que? Para esnifarse las gomas usadas, confirmado.
-El bache (fijo) de la calle: con el cual siempre nos trompezamos, por mucho que nos acordemos mucho de él, y de su puta madre, pero que a pesar de ello, nunca nos acordamos de sortearlo, y si sois chicas ya, ese bache es como un perro joven, a acabao con la mitad de vuestra colección de zapatos.
-La vieja cotilla y enana vecina del barrio: esa hija de puta señora, que no se si en su tiempo mediría metro ochenta, pero que con los años a empequeñecido tanto que casi tienes que andar con cuidado para no pisarla. Esa cotilla de mierda señora, que aunque nunca le prestas atención, sabes que estás siempre estarás seguro, porque siempre te estará vigilando desde su balcón y / o mirilla, comentando tu rutina con su viejo perro (o en su defecto, gato, viejo también, por supuesto).
PD: nunca menos precies a las cosas o personas pequeñas, a quién no le a jodido nunca una chincheta/alfiler tirada por ai?, quien no le a tenio tirria a ese bajito gallego y con bigote que murio hace años?....