Que bonita es la vida del universitario…. cuando termina.
Al principio parece todo muy bonito, 5 horas de clases, menos que el instituto. Al principio no había que ir (ahora con el plan Bolonia si), te quedabas en el campus, ai, al solecito. Y es que parecía que para ser universitario lo único que te hacía falta eran tres cosas, una baraja de cartas, unas gafas de sol (a ser posible, grandes) y una carpeta (para aparentar, mas que nada).

Pero claro, llega la primera época de exámenes, que tu al principio dices: “Coño, que me dan vacaciones y todo para estudiar? Serán tontos solidarios!”. Pero en el momento que empiezan esas “seudo vacaciones”, y empiezas a recopilar apuntes (que es el trabajo mas complicado y clave para sacarte una carrera), miras el tocho de folios, y piensas, “como cojones me voy a tragar yo todo eso” (que haber, yo en otros ámbitos de la vida, si sería capaz, pero en los estudios no). Después ves las asignaturas prácticas, que no se ni por donde cojerlo y decides ir a tutoría con tu profesor (algo bueno que tienen las universidades es el poder ir al despacho de tu profesor y que te explique personalmente las dudas, hacerles la pelota, o que te conozcan ya que no sueles ir a sus clases) y al querer ir a su tutoría, te enteras que en ocasiones tienes que pedirle cita, vía Internet, para verle… joder, que quiero preguntarle una duda, no que me recete unas pastillas.
Llega el examen, y te encuentras con otras 500 personas, todos nerviosos, buscando donde hacer el examen. Una vez empezado en el examen, te dicen con mucha mala leche educación el tiempo ridículo que tienes para hacer el examen, y que si te pillan copiando o mirando para otro lado, te harán la vida imposible, y no te aprobarán esa asignatura hasta que vayan a otro mundo. Terminas el examen, se lo llevas, y tienes que certificar que tú, eres tú, con tu DNI o el carnet universitario. Al salir del examen, te encuentras con una situación muy semejante a la resaca (mucha gente que te habla y lo que te provoca es dolor de cabeza, después de una situación de nerviosismo total y que no hemos parado en ningún momento), y ahí te encuentras a tres tipos de personas:
El que dice que le ha ido mal, y se pone super depresivo (y te dan ganas de pegarle por su negatividad extrema que te acaba contagiando).
El que te dice que le ha ido mal, pero sabes que sacará matrícula de honor (te dan ganas de pegarle, sin mas).
O el que te dice que le ha ido bien (a ese quieres pegarle simplemente por chulo y por restregarte en tu cara que le ha ido bien y a ti no).
Llega el fin de semana, que te despejas, porque no hay universidad. O eso era hasta que tuvieron la puta mala leche genial idea de inventar “el campus virtual” por el cual mandarnos trabajos a cualquier hora, cualquier día, y cuyos plazos de entrega son exactos e irrefutables. Puedes encontrarte con un viernes cenando y enterarte que a las 08:00 de ese día hay que entregar por el campus virtual un trabajo que acaban de avisar por correo. Maravillosas las tecnologías no?
Pero bueno, hay que quedarse con los innumerables beneficios de ser universitarios:
Tenemos nuestros jueves universitarios para salir de marcha desde la tarde hasta la noche, a precios de risa (aah, no, espera, que ahora nos ponen turno de tarde…)
Una salida profesional asegurada y con gran salario (mmm, no, tampoco, porque con la crisis a lo mas que podríamos aspirar sería a dependiente del IKEA)
Asistencia no obligatoria e ir a nuestro aire con los estudios (aiss, tampoco, que el plan Bolonia te obliga a ir a clases)
No hacer nada, hasta época de exámenes (hasta que el plan Bolonia dijo que habría trabajos a diario).
Pero bueno, siempre nos quedará que estamos estudiando lo que queremos (aunque si quitamos a los que no pueden estudiar los que les gusta, por que no les a llegado la nota, los que esa carrera no está en su universidad, los que se quedaron sin plaza, los que no sabían en que meterse, y los que les gusta el fin de la carrera pero no el plan de estudios, se queda un poco reducido el número).

A modo investigación…xDD, el otro día, me mosquee, porque había una asignatura que no entraba, (el nombre no me llamaba mucho la atención), y me enteré estudiando que la asignatura tenía parte práctica (un 40%) y parte teórica (un 60%), hasta aquí bien no? Pero… si os digo que la asignatura se llama TEORIA ECONOMICA?, tiene cojones, si tiene práctica, porque lo llamais teoria?, Pues me dije a mi mismo que hay un señor contratado por la universidad, para poner nombres raros, inventados y sin sentido a todas las asignaturas, sin ningún sentido, y he aquí unos ejemplos que he encontrado:
Asignaturas sin sentido:
Las formas del pensamiento matemático (magisterio)
Parasitosis tropicales (medicina)
Derecho eclesiástico del estado (derecho)
Citología (biología)
Química inorgánica avanzada (quimica)
Metafísica (filosofia)
Econometría (economía)
Fotointerpretación (geografía)
Asignaturas donde lo más difícil no es el temario, si no aprenderse su nombre:
Obstetricia y ginecología (medicina)
Edafología (biología)
Semiótica de la comunicación de masas (periodismo)
Branding estratégico (publicidad)
Teodicea (filosofía)
Iconografía profana (historia arte)
Etnología y artes populares (historia del arte)
Pateolografía castellana bajo-medieval y moderna (historia)
Y asignaturas que todo querríamos:
Estética (filosofía)
Persuasión (publicidad)
Animación (bellas artes)
Pintura urbana (bellas artes)
Nutrición y dietética (enfermería)
Drogodependencia y delito (criminología)
Juego, Ocio y Recreación (educación fisica)
Enfermería de la salud sexual y reproductiva (enfermería)
PD: Se acaba de abrir el plazo para inscribirse en traducción e interpretación de nombres de carreras universitarias, y me dicen que ya quedan pocas plazas en la terapia de "Que hacer cuando después de estudiar 5 años en la universidad estás en el paro y sin un duro".